Apuntes para pensar en la práctica profesional (2)

2- A propósito de los dilemas del poder en las familias y en la psicoterapia sistémica

  1. Bateson compara la *epistemología con las plantas de los pies, a las que no vemos, pero usamos constantemente para afirmarnos sobre ellas y desde ahí caminar.

El poder se define como la facultad, habilidad, capacidad o autorización para llevar a cabo una determinada acción. Implica también poseer mayor fortaleza corporal y/o intelectual.

Esta definición nos puede llevar a errores y pensar que es una cualidad estable, G Bateson, habla del uso irreflexivo de la idea de poder y la considera una metáfora fundada en un error epistemológico.

Así se podría considerar que el hombre siempre es más poderoso que la mujer, el adulto más que el niño, el maestro más que el alumno, el terapeuta más que el paciente, el intelectual más que el trabajador manual.

En la epistemología sistémica se puede hablar de poder, influencia, control o dominio, pero siempre desde la perspectiva de la relación. Cuando se establece una relación aparecen influencias reciprocas y expectativas que están condicionadas por los roles de los participantes, además de los valores y las reglas, comunes o no, que planean sobre los protagonistas de la relación.

Ya mediados del siglo pasado, Watzlawick lo señalaba como uno de los primeros axiomas de la teoría de la comunicación humana el “no es posible no comunicar, no es posible no influirnos

En esta misma línea, M. Foucault psicólogo, filósofo y pensador francés niega que el poder sea una “esencia” y afirma que prevalece en toda relación. En palabras de Foucault, «el poder está en todas partes y viene de todas partes»

  1. Chomsky, pensador y lingüista norteamericano, también conocido por su activismo político y por sus críticas a la política exterior de los EEUU, en un debate con Foucault sobre el poder y la justicia se refiere a la desobediencia civil como alternativa legítima frente al discurso estatal, ya que a su parecer el Estado no es el único con la capacidad de establecer criterios definitivos acerca de lo que es justo o injusto. Más aún, por más que cuente con el poder político y coactivo, ello no lo autoriza a ser la manifestación de la justicia y la ciudadanía debe limitarle en situaciones de abuso de poder

Podemos entender que en una sociedad madura-aunque algo idealista- se podría pensar en que las estructuras que ostentan el poder están sujetas a las respuestas de la ciudadanía. y deberían estar influidas ambas de forma recursiva en un modelo de co-construcción de las relaciones humanas que diera cabida a formas de convivencia igualitarias y pacíficas.

Dentro de las escuelas sistémicas también aparece un debate en este aspecto. C. Madanes nos dice: se ha dicho que el poder es una peligrosa metáfora de la que conviene desconfiar; sin embargo, el poder es un factor importante en las relaciones humanas, es difícil imaginar cómo podría negarse su importancia cuando sabemos que las personas se bloquean unas a otras, se asesinan unas a otras, o dedican su vida a ayudarse unas a otras”.

Desde mi punto de vista estas concepciones no invalidan el concepto de G. Bateson, únicamente añaden al concepto ecológico y relacional del poder, otros elementos de la relación.

Si en una relación hay asimetría, prevalece la jerarquía y discordancia en los valores básicos como el respeto, la igualdad, la libertad, la justicia, la equidad y la responsabilidad, es posible que no esté garantizada la justicia y se produzcan abusos.

El poder no es negado por G. Bateson sino que es tratado como un principio explicativo, un acuerdo social convencional útil para describir procesos relacionales complejos de influencia y de control, presentes en toda relación.

Cuando exploramos conductas humanas y sus relaciones, el pensamiento lineal-causal, muy arraigado en nuestro entorno tiende a evaluar “quien controla a quien” o “quien ama a quien”, “quien provoca a quien” obviando que en la relación hay control, amor o provocación del que participan todos los miembros.

En psicoterapia sistémica tenemos una gran variedad de situaciones con distintos personajes y situaciones que por alguna razón piden ayuda profesional. Utilizar la epistemología sistémica nos obliga a repensar y rehacer los relatos lineales que nos traen a consulta para introducir elementos relacionales que modifican la intervención.

-Una pareja acude a consulta con un niño de 5 años que duerme con el abuelo desde hace 2 años. No puede dormir solo ni con ninguno de los padres. Han probado de distintas formas, que duerma solo, pero hace rabietas con crisis de llanto y agitación. En la escuela es normal pero los últimos 6 meses hace también pataletas en casa durante el día y en lugares públicos. Los padres trabajan en la sanidad y en la enseñanza. Temen que su hijo pueda tener pesadillas o un TDHA o un problema neurológico. Piensan que con esta conducta los condiciona a todos.

Acordamos una visita con los padres y el abuelo sin el niño. El abuelo es el abuelo materno, los abuelos paternos viven a 600 kilómetros de la familia. La abuela materna murió hace 2 años después de un ingreso en un centro residencial por sufrir una demencia precoz. El abuelo reside solo, cerca de la hija, y va cada día a dormir a casa de la pareja para hacerse cargo del niño.

El padre tiene guardias y pasa algunas noches fuera de casa. Piensa que su mujer está más acompañada y el abuelo menos triste.

El niño nació después de varios intentos con abortos espontáneos en un contexto donde la abuela empezó su demencia y el único hermano de la madre se fue a vivir a Méjico y se alejó de la familia. En el momento actual no tienen ningún contacto con él. No acudió al entierro de la madre y desconocen donde vive o a que se dedica.

La madre está muy preocupada por la conducta del niño, por la soledad y el sufrimiento de su padre y últimamente ve que su relación de pareja está en peligro.

El abuelo no ve la situación del niño tan grave. Piensa que es un niño normal y que esta realidad, que parece grave a los padres, se resolverá con el tiempo. Ve a su hija triste y decepcionada y cree que su yerno hace todo lo que puede para lidiar con las circunstancias.

Refiere que su familia ha pasado por cosas peores y han salido adelante. Dice que él fue alcohólico y que tuvo una infancia difícil.

La madre dice que durante su infancia y adolescencia ella, la mayor de los hermanos, tenía que enfrentarse a su padre para proteger a su madre de las amenazas y agresiones del padre. El hermano se escondía en la habitación o se iba a casa de un amigo.

A raíz de la muerte de un hermano del padre, también alcohólico y ya con los hijos mayores, el padre deja de beber.

La madre “Lo triste es que mi madre no pudo disfrutar de este nuevo hombre que era mi padre…poco tiempo después empezó su enfermedad”.

El abuelo “Yo siempre me he sentido culpable, ahora intento ayudar en lo que puedo…pero el pasado no se puede cambiar…yo no era una persona y sé que he hecho mucho daño” “he perdido a mi hijo y veo a mi hija en la cuerda floja”.

El padre “mi mujer es desconfiada, pesimista y miedosa, nos queremos y juntos hemos pasado lo nuestro…pero me cansa la situación”.

Con la exposición de este caso pretendo poner de manifiesto que, es necesario dar a la familia la posibilidad de poner sobre la mesa las relaciones y el contexto donde se producen.

En el proceso terapéutico la familia puede experimentar pautas de conexión, como ha transcurrido su historia familiar, que recursos han utilizado para resolver otros problemas y empezar a construir relatos que contemplan otras posibilidades para encontrar una salida a su situación.

La familia con los terapeutas, pueden iniciar un proceso distinto al de buscar un diagnóstico para el niño que lo señale como enfermo y a la vez propiciar movimientos y cambios en el sistema familiar que comporten un beneficio para todos sus miembros.

Las relaciones de poder que en su momento pusieron a la familia en crisis: el padre con conductas abusivas, la alianza defensiva de la madre y de la hija y la resistencia del hijo en forma de huida son un “juego relacional” donde los papeles de víctima-victimario, dominador -dominado, se dan en un contexto determinado, en un tiempo definido y son dinámicos, circulares y variables.

A menudo las circunstancias y el contexto pueden favorecer relaciones asimétricas y limitantes con predominio de la injusticia, el abuso y la violencia, pero no son irreversibles ni estáticas, siempre que los sujetos dispongan de libertad.

Las respuestas delante de situaciones abusivas son variables y encontramos formas de confrontación, huida, resistencia…pero nunca una única respuesta predecible.

En el caso expuesto la muerte del hermano del padre, la abstinencia del padre, la enfermedad y muerte de la madre, la huida del hermano y el ciclo vital de la familia con el nacimiento del hijo y la inclusión del abuelo en sus cuidados, configura un contexto donde se actualizan temores y sufrimientos que la familia podrá compartir y reelaborar

Esta forma de entender las relaciones humanas, tiene repercusión en la práctica clínica, en la formación de psicoterapeutas y en el diseño de acciones sociales y comunitarias.

En la práctica de la docencia de las intervenciones sistémicas vemos con mucha frecuencia el dilema de los futuros terapeutas, se hacen preguntas relacionadas en cómo o cuando o porque usar el poder de la figura del terapeuta. Su dilema oscila entre una posición de “autoridad y a veces prepotencia” y un “dejar hacer, dejar pasar”.

El terapeuta dispone de distintos instrumentos: un título, una formación y una experiencia; no se trata de una cuestión banal, no se parece a la relación que se establece con amigos, vecinos o dentro de la familia.  En el marco de una terapia, pone a disposición de la relación terapéutica todo su “saber” mientras que los consultantes expertos en su “obra familiar” se disponen a compartirla en un espacio de confidencialidad y de intimidad. Ambas partes construyen el sistema terapéutico para el que es preciso establecer un contrato con reglas y limites consensuados con el compromiso de la corresponsabilidad

En todos los casos el terapeuta interviene y considero que se dan situaciones de abuso profesional cuando se usan teorías, instrumentos y técnicas que cosifican a las personas que sufren. Cuando se entra en situaciones de mala práctica puede ser debido a una falta de formación   o a la sobrevaloración o infravaloración del poder que tiene el terapeuta.

Los consultantes cuentan con que el terapeuta use sus competencias y esperan que organice el tratamiento y proponga un contexto y un convenio de acción para resolver las situaciones problemáticas que le han llevado a la consulta

El contexto donde se produce la relación terapéutica debe contemplar el respeto, compromiso y responsabilidad para crear un espacio de seguridad y libertad para todos los participantes.

*Cuando hablo de epistemología me refiero al estudio de los fundamentos en los que se apoya la creación del conocimiento. Etimológicamente, este término viene de la unión de las palabras “episteme” (conocimiento) y “logos” (estudio). Si tuviésemos que reducir el significado de la epistemología a una pregunta, esta sería: ¿qué podemos llegar a conocer, y por qué medios? Así, esta rama de la filosofía se encarga tanto de buscar enunciados válidos sobre aquellos contenidos que podemos conocer, como sobre los procedimientos y métodos que deberíamos usar para llegar a esa meta.

Bibliografia

Bateson, Gregory. Pasos para una ecología de la mente, Buenos Aires: Ediciones Carlos Lohlue‚197,

Christiansen, María LAS RELACIONES DE PODER DESDE UNA EPISTEMOLOGIA SISTÉMICA European Scientific Journal September edition vol. 8, No.20

Noam Chomsky y Michel Foucault La naturaleza humana: justicia versus poder ed. KATZ, 2002

Foucault, Michel. Microfísica del poder, Madrid: La Piqueta, 1992

Hernández Córdoba, Ángela Trascender los dilemas del poder y del terapeuta como experto en la psicoterapia sistémica Univ. Psychol. v.6 n.2 Bogotá ago. 2007

Hoffman, Lynn. Fundamentos de la Terapia Familiar. Un marco conceptual para el cambio de sistemas. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1992.

Linares, Juan Luis TERAPIA FAMILIAR ULTRAMODERNA –Ed. Herder 2012

Madanés, C. Terapia familiar estratégica. Buenos Aires: Amorrortu 1984

Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo, Barcelona: Gedisa, 1994.

 

 

 

 

 

 

 

 

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